En este momento, creo la vida que elijo
Los momentos de la vida son efímeros. Una vez que pasan no pueden ser revividos. Cada instante es un regalo valioso que encierra la promesa de un nuevo comienzo.
A través del día, permito que la presencia de Dios me llene con una conciencia de este momento. Dejo ir mis pensamientos de ayer o mañana y me regocijo en la maravilla del momento presente por el regalo que es. Cada momento es una base sobre la cual mi vida es creada. Cada pensamiento amoroso, cada palabra amable, cada oración, añade a la base sólida de mi vida. Momento a momento, creo una vida plena y satisfactoria.
Semejante es al hombre que, al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover porque estaba fundada sobre la roca. —Lucas 6:48







